PORTERO DECLARÓ HABER MATADO A ANGELES POR "ACCIDENTE"
El encargado de edificio Jorge Mangeri, único imputado por el crimen
de Angeles Rawson, pidió en la madrugada del sábado volver a declarar
ante la fiscal María Paula Asaro para expresar: "Mi esposa no tiene nada
que ver, no la involucren a ella en esto...fui yo".

Cuando la fiscal, quien estaba acompañada por otros funcionarios de la
fiscalía pero no por policías, interrogó sobre qué significaba su
expresión, Mangeri explicó que hablaba de la muerte de Angeles y que se
había tratado de un "accidente", indicaron fuentes judiciales, según la
agencia DyN.
En ese momento, un secretario de la fiscalía
interrumpió a Mangeri porque ante la virtual autoincriminación, como
estaba prestando declaración como testigo y bajo juramento de decir
verdad, si continuaba hablando todo podría haber sido determinado nulo.
La hipótesis sobre la responsabilidad del portero comenzó a
consolidarse en la noche del viernes cuando declaró también como testigo
una mucama de la familia de Angeles, de nombre "Dominga".
La
mujer aseguró que el día en que desapareció Angeles trabajó en la casa
de la adolescente entre las 9 y las 13 y en ese lapso la joven no
regresó a la vivienda, en la que estaba durmiendo en una de sus
habitaciones uno de los hijos de la "familia ensamblada".
Sin
embargo, las filmaciones de cámaras de seguridad la mostraron regresando
al edificio, y no hay registros sobre que haya vuelto a salir por sus
propios medios.
Fuentes judiciales revelaron a DyN que si bien
Mangeri se negó a declarar ante el juez de instrucción Roberto Ponce, en
un momento en que ya estaba detenido y se quedó a solas con policías
que lo estaban custodiando habría deslizado que golpeó a Angeles porque
ésta lo habría llamado "negro de mierda", aunque no trascendió en qué
contexto, ni por qué razón.
Una serie de rasguños que Mangeri
mostró en su cuerpo, en la zona abdominal y en la espalda, también
despertaron sospechas de los investigadores.
Mientras
denunciaha que había sido torturado por policías en dos episodios
previos a su detención, el portero se levantó su buzo y exhibió lesiones
compatibles con quemaduras pero también
"arañazos", similares a los que, cuando se quitó la prenda, tenía en la espalda.
La fiscal ordenó un examen forense, que se terminó de completar bien
entrada la madrugada, cuando llegó un especialista al que fueron a
buscar para convocarlo cuando estaba en medio de una celebración
familiar.
El forense estimó que las lesiones tenían una antigüedad de entre tres y cinco días.
No hay comentarios :
Publicar un comentario